Sondas espaciales: más que exploradores

Sondas espaciales: más que exploradores

diciembre 17, 2020 By Carolcfr

Si miramos en retrospectiva todo lo que ha tenido que pasar para que hoy tengamos una idea (y además una imagen) de lo que es el cosmos más allá de nuestro globo, es imposible no dejar salir una exclamación o pensar en las sondas espaciales.

Agua en Marte, planetas similares a la Tierra, miles de exoplanetas, la primera imagen de un agujero negro, y cientos de hallazgos más, nos ha traído la ciencia. Pero ¿cómo se hicieron posibles y con la ayuda de qué?

Tanto el universo como las limitaciones físicas del ser humano nos han demostrado que aún somos muy pequeños para llegar a lugares tan remotos por sí solos. Es por esta razón, que el hombre ha dedicado su vida a encontrar las formas de crear extensiones de sí mismo.

La industria aeroespacial ha desempeñado un papel fundamental a la hora de materializar proyectos visionarios. Con el pasar de los años ha ido evolucionando, sin dejar de repensar su ingeniería e ir más allá de los límites del conocimiento, para dar pie a descubrimientos cada vez más grandes.

La aeronáutica y sus invenciones

Seguramente en algún momento hemos escuchado la noticia de alguna sonda o satélite espacial que fue lanzado al espacio para tomar fotografías, o explorar algún cuerpo planetario.

Las sondas espaciales son dispositivos artificiales que se arrojan al espacio con la intención de que se vuelvan exploradores autómatas. Diversos cuerpos celestes como planetas, estrellas, satélites y asteroides se convierten en su foco de estudio.

Estos artefactos inteligentes están tan bien dotados que cargan consigo sistemas fotográficos y radares sofisticados. Además de estar programados para una inmensidad de funciones que respondan ante cualquier eventualidad.

Los avances tecnológicos en esta área han logrado que se creen sondas capaces de sobrevivir a casi cualquier entorno, a la vez que miden, fotografían y toman muestras de otros mundos.

Evolución de las sondas espaciales

Las sondas, como una nave espacial, necesitan un impulso que les permita tomar su curso. La duración de su combustible es esencial para determinar la extensión del viaje. He aquí la pequeña limitante.

Los científicos se han preguntado cómo romper con esta barrera y poder prolongar el viaje de una sonda espacial. Se han descubierto técnicas como la «asistencia gravitatoria» que funciona como un motor virtual que aprovecha la gravedad de los cuerpos planetarios para impulsar una máquina espacial. Pero esto aún no es suficiente para salir del Sistema Solar. Para adentrarse más en el espacio se requiere de otro método de propulsión. Nos referimos al llamado propulsor iónico que posee motores capaces de producir empujes, incluso durante varios meses seguidos.

Una anécdota espacial

En la madrugada del 20 de octubre del 2020, luego de haberse lanzado al espacio en septiembre de 2016 y llegado a la órbita de Bennu en diciembre de 2018, la sonda espacial OSIRIS-Rex de la NASA logró capturar 400 gramos, en muestras, de un asteroide formado hace 4.5 mil millones de años. Imagínate, una nave del tamaño de un minibús acercándose a una piedra tan grande como el edificio Empire State, así fue el colosal encuentro. Todo esto, a poco más de 330 millones de kilómetros de nuestro planeta, una distancia que la luz tarda en recorrer en menos de 20 minutos.

El asteroide fue descubierto el 11 de septiembre de 1999 por el equipo del Lincoln Near-Earth Asteroid Research ubicado en los Estados Unidos.​ Recibió originalmente la designación 1999 RQ36 hasta que fue seleccionado como destino de la sonda espacial. En ese momento, la Sociedad Planetaria le cambió el nombre a Bennu. Esta modificación fue producto de un concurso que ganó un pequeño  de 9 años, quien lo sugirió, por un pájaro asociado con el dios egipcio Osiris.

Osiris-Rex usó lo que se ha podido describir como una «aspiradora inversa», que consiste en expulsar una corriente de gas nitrógeno a una distancia prudente de la superficie, para levantar trozos diminutos de roca y conseguir que estos sean atrapados en la cámara de recolección.

Al terminar su maniobra, la sonda encendió sus propulsores para alejarse de Bennu. Pero las cosas no siempre salen como se esperan. Después de que la nave espacial se había alejado del asteroide, los científicos se dieron cuenta de que el compartimiento que guardaba la muestra no logró cerrarse totalmente y se estaban escapando las partículas.

Gracias al buen diseño y manejo del Osiris-Rex se buscó reducir al máximo sus actividades y preparar lo más rápido posible el almacenamiento de las muestras en otro contenedor de la sonda.

Sin embargo, la Osiris-Rex no es la única sonda que ha tomado muestras del espacio. Las sondas japonesas Hayabusa y Hayabusa 2 obtuvieron muestras significativas en los asteroides Itokawa y Ryugu, respectivamente.

Lo que esconden los asteroides

Los asteroides son restos de la formación de estrellas, planetas o cualquier otro cuerpo rocoso. Son residuos que quedan de los elementos que hicieron posible el nacimiento de planetas como el nuestro.

Es por eso que es tan valioso el análisis de ellos. Al ser básicamente los fósiles del espacio, ofrecen un vistazo al pasado, a los indicios del nacimiento de un planeta o al surgimiento de la vida en él.