La tecnología como detonante de la evolución cerebral

La tecnología como detonante de la evolución cerebral

enero 6, 2021 0 Por Carolcfr

¿Sabías que la tecnología que usamos cotidianamente es capaz de modificar nuestro cerebro y tal vez pueda ser el detonante de la evolución cerebral?

Explican los científicos que el bombardeo tecnológico funciona como un potente estímulo para nuestro cerebro, órgano caracterizado por su plasticidad, con la capacidad de alterar su estructura y su funcionamiento en respuesta a las experiencias.

Como asegura el profesor de psicobiología, Ignacio Morgado, la tecnología no  atrofia el cerebro sino lo reconduce. “Lo que hagamos va a condicionar mucho cómo será el cerebro del futuro, qué capacidad tendrá, cuáles habrán mejorado, cuáles disminuido, qué capacidades nuevas han surgido”.

No ha de extrañarte que sean los Millennials (nacidos entre 1988-2000) y los Centennials (2000-actualidad), quienes presenten mayores cambios en sus habilidades debido al intenso uso que hacen de la tecnología.

¿Qué habilidades tienen los Millennials?

A diferencia de la generación X (nacidos entre 1960-1988) que eran adultos y jóvenes cuando apareció  la Red, los Millennials nacieron con la Internet. La red es parte de su vida y se valen de ella para informarse, comprar, divertirse, trabajar y relacionarse.

En cuanto a sus habilidades, esta generación, que es la fuerza laboral más grande de Estados Unidos, comprende  la tecnología. Resultando clave su contratación para acelerar los procesos de transformación digital dentro de las empresas.

Otras de sus habilidades es que se adapta con facilidad a diferentes entornos y a circunstancias cambiantes. Son autónomos, ágiles en la búsqueda de soluciones, optimistas, extrovertidos,  sociales, tienen autoconfianza y se esfuerzan por cumplir sus metas.

Los Centennials: primera generación con cambio cerebral

Se puede decir que los Centennials son la primera generación 100% digital lo que ocasiona que su  cerebro funcione diferente debido a la tecnología.  Esto se debe a que su intelecto se desarrolló bajo el estímulo de la información audiovisual e interactiva a la que han estado expuestos.

En comparación con los Millennials, los Centennials relacionan los hechos más rápidamente, pero su capacidad para concentrarse en una sola cosa es menor. Aunque son capaces de realizar diferentes tareas simultáneamente y desde diversas plataformas o dispositivos. Son creadores, autodidactas, autosuficientes, competitivos, capaces de solucionar problemas eficazmente y en menos tiempo e innovadores.

A nivel fisiológico, los científicos han estudiado que “los nativos digitales tienen menos conexiones en la zona de gestión de la memoria del cerebro porque parte de esta función la han externalizado hacia los aparatos digitales”. En cambio “tienen una mayor robustez de conexiones en las zonas de integración del cerebro, lo que permite incorporar muchos datos diferentes en un mismo trabajo”.

Se realizó un estudio con 37 voluntarios (26 con teléfonos inteligentes y los demás con celulares tradicionales) a los que se les rastreó la actividad cerebral mediante el uso de electroencefalogramas.

El mismo demostró que nuestros cerebros se están adaptando rápidamente al uso de las nuevas tecnologías. De hecho, la ejecución repetida de acciones ha generado que la manera en que el cerebro y los pulgares se comunican entre ellos, cambiara.

Menos memoria, más visión

Por otro lado, Morgado asegura que en general “Si desarrollamos mucho la visión en los ordenadores la visión va a ser un sentido en evolución permanente”. Mientras que si preferimos usar el celular  o computador para guardar los números de teléfonos de nuestros amigos en lugar de aprendérnoslos perderemos cierta capacidad de memoria.

Evolución producto de la adaptación cultural y tecnológica

El mundo cambió, ya la selección natural no determina la evolución; sino que esta pudiera impulsarse  por la adaptación cultural y tecnológica. Los que se montaron en la ola de la Internet, o mejor aún nacieron con ella, se relacionan con el mundo de manera totalmente distinta a quienes no lo hicieron, dando origen a la brecha generacional digital.

En todo caso si generaciones como los Baby Boomers (nacidos entre 1945 y 1965) navegan en la Red es para pasar el rato o mantenerse informados. Sienten poca inclinación a interactuar o ser parte de las redes sociales, por lo que  no forman parte del Internet 2.0. Muchos de ellos aprendieron esta tecnología de manos de sus nietos.

Uso de la ingeniería genética y la biotecnología para expandir capacidades cerebrales

Existe la posibilidad de que más allá de una evolución natural del cerebro, la cual no se da de la noche a la mañana, la ingeniería genética y la biotecnología puedan ser usados para expandir nuestras capacidades cerebrales.

De hecho desde 1970 se inició la investigación de los primeros dispositivos de Interface Cerebro-Computadora con la cual se buscaba instaurar un canal natural de interacción entre el hombre y la máquina.

Esta tecnología permite que las ondas cerebrales de una persona sana sean registradas, procesadas e interpretadas por una máquina que obtiene valiosa información motora, cognitiva y emocional humana directamente del cerebro.

Luego se traslada la actividad eléctrica neuronal a un dispositivo o prótesis que se estimula para generar comandos motores, y con su posterior implantación en el individuo enfermo este recupera su movilidad, audición o vista.

Con el avance de la tecnología no es descabellado pensar que la interfaz cerebro-máquina derive en la fusión del cuerpo humano con dispositivos artificiales que potencien nuestras funciones sensoriales o cognitivas, mediante implantes cerebrales o dispositivos externos. Podríamos por ejemplo, tener visión “nocturna” o “de 360 grados”, convirtiéndonos, ¿por qué no? en un Homo cyberneticus.