La tecnología y el cambio climático

La tecnología y el cambio climático

diciembre 18, 2020 By Carolcfr

Uno de los mayores desafíos que estamos enfrentando en nuestros tiempos, es el cambio climático. La concentración de gases que causan el efecto invernadero, se ha disparado en los últimos 100 años. El dióxido de carbono, oxido nitroso, gas metano y los gases fluorados son algunos de los responsables de esta calamidad y aceleran el cambio climático, porque tienen la particularidad de atrapar el calor en la atmósfera, causando que los termómetros se disparen y con ello las alarmas. Estos problemas ambientales, requieren atención inmediata por parte del colectivo no solo gubernamental, si no de todos los seres humanos. Debemos tomar cartas en el asunto, para alcanzar soluciones que nos favorezcan a todos. Con alzar la voz no bastará, se necesitan medidas políticas tecnológicas para tratar de estabilizar los niveles de estos gases en nuestra atmósfera. Todo esto apunta a que se necesitan políticas restrictivas para limitar las emisiones y desarrollar nuevas tecnologías que fomenten y ayuden a regular la temperatura en el planeta.

La innovación como salvación del planeta

Una de las cosas que más desean evitar los ciudadanos del mundo que forman parte de los países en desarrollo o en vía de, son los recortes o las políticas de restricción energética. Estas causarían una paralización en su crecimiento industrial y su participación en una economía libre y competitiva. La humanidad desea que se alcancen soluciones que no solo beneficien al planeta, sino también al comercio y al desarrollo. La innovación tecnológica busca cubrir estos objetivos para colaborar en la búsqueda de soluciones más expeditas.

Para mitigar como para adaptar soluciones se precisan tecnologías que puedan con los desafíos actuales, a esto se le denomina, terminología relativa al efecto invernadero o cambio climático. La acción de frenar el calentamiento global se le denomina mitigar, lo cual consiste en reducir el nivel de gases que causan el calentamiento del planeta. Entre las diversas tecnologías que existen para mitigar, están las de carácter renovable, como la energía eólica, la energía solar e hidráulica, la biomasa o los biocarburantes; los materiales que se están utilizando para la construcción, con bajo nivel de emisiones de carbono así como las tecnologías emergentes que están diseñadas para captar el dióxido carbono y otros gases para luego almacenarlos con estrictos protocolos de seguridad.

La adaptación se basa en mitigar las adversidades previas de las causas probable con respecto al cambio climático, todo esto va dirigido especialmente a los países menos privilegiados o en vía de desarrollo, y a las islas pequeñas que son los que más le afecta esta situación. Un ejemplo de esto son las tecnologías in-materiales que se implementan en los cultivos como nuevas tecnologías de adaptación en los sistemas de riego, que llegan para mejorar sus procesos y lograr vegetales que resistan la sequía o los nuevos tratamientos para que resistan el agua salada.

La tecnología también es responsable

La revolución industrial y el parque automotor de combustión interna, no son los únicos responsables que afectan nuestro clima, también están nuestros dispositivos electrónicos, como los smartphones, televisores inteligentes, las computadoras y otros equipos que generan el 4% de las emisiones de gases en todo el mundo. Esto comparándolo con el transporte aéreo es un punto más alto, ya que este sector se ubica en el 3% de las emisiones.

Cuando utilizamos el Internet estamos generando el 1% de dióxido de carbono. En la actualidad con la gran escalada de los servicios de streaming como Netflix o Amazon Prime, que son uno de los principales consumidores de energía, se alcanza la cifra de 36% del tráfico de datos a nivel mundial. Muy de cerca están las páginas con contenido para adultos con un 29%, y la plataforma de videos Youtube con el 23%, según los datos de Panel Intergubernamental del Cambio climático (IPCC).

Es que no pensamos que podamos ser responsables de lo que está pasando por simplemente ver un video, o retransmitir un mensaje, o cambiar la calidad de la imagen para poder ver mejor. Pero lo que no estamos viendo, es que cuando por ejemplo grabamos un video y lo montamos en la red, va a unos servidores que consumen mucha energía para mantenerse fríos y adicionalmente a eso, está el consumo que representa almacenarlo, descargarlo o ejecutarlo en diferentes dispositivos por los miles de internautas.

Las nuevas tecnologías frente al cambio climático

Open Data

Los entes públicos utilizan el big data para entender y sobre todo conocer qué necesidades puedan tener en las ciudades. Como en su funcionamiento técnico o quizás el comportamiento de sus ciudadanos, podrían aplicar regulaciones según el comportamiento de los vehículos basados en parámetros reales, modificando los límites de velocidad según los niveles de emisiones de GEI (Gases de Efecto Invernadero) o cambiando algunas señalizaciones para evitar el congestionamiento en las grandes ciudades, donde las emisiones se disparan.

La Inteligencia Artificial

La IA podría utilizarse para normalizar el comportamiento de los sistemas que controlan y regulan las ciudades. Esto sería posible si se tuviese acceso libre al big data, lo que llamaríamos Open Data, que busca tener acceso sin restricciones a cierta información que les permita desarrollar o quizás plantear nuevas herramientas que se necesiten para transformar toda esta información en nuevas iniciativas, para el beneficio de la comunidad y avanzar hacia una ciudad completamente inteligente.

Internet de las cosas

Como no aprovechar los más de 50 millones de objetos conectados en la actualidad al mundo digital, es un repositorio de información que podría ayudarnos a consolidar y buscar soluciones a muchos problemas.

Con los vehículos conectados, por nombrar uno de los medios que más emiten GEI, se podrán aplicar algoritmos  para gestionar de una manera más eficiente el tráfico en las ciudades. Manteniendo conectados los elementos que están en espacios públicos, se puede controlar sosteniblemente la iluminación, el riego de los jardines y la limpieza.

¿Realmente queremos salvar el planeta?

Tenemos que comenzar a tomar en cuenta los productos que consumimos y que estos representen un beneficio tanto para el consumidor como para el medio ambiente. Esto debe ser tomado muy en serio por las empresas tecnológicas, haciendo que sus valores ecologistas se visualicen y se hagan tangibles en nuestro entorno. Pero no solo las grandes empresas deben estar comprometidas, nosotros también debemos poner de nuestra parte, al momento de adquirir un dispositivo, debemos evaluar qué tan amigable es con el medio ambiente, qué cantidad de energía consume, ser parte de la solución y no comprar por comprar.

Nuestro momento ha llegado y debemos ser conscientes de los beneficios que las tecnologías puedan traernos para la construcción de una sociedad donde los beneficios sean para todos. Beneficios más justos, que sean ecológicamente sostenibles, y que las compañías sigan en la búsqueda de energías alternativas que puedan reemplazar el alto consumo que tienen hoy en día para bajar sus emisiones de GEI.