Consumo fantasma, mitos y verdades

Consumo fantasma, mitos y verdades

noviembre 28, 2020 By Carolcfr

De seguro siempre hemos escuchado que los aparatos electrónicos cuando no están en funcionamiento siguen consumiendo electricidad. Cuando apagas los dispositivos sin importar quien los haya diseñado o para lo que estén hechos, siempre mantienen un consumo, aunque bajo, consumo al fin. Los televisores, las consolas de video juego, las cafeteras, los estéreos, en fin, todos lo hacen, al menos que los desconectes de la toma de electricidad, lo cual nunca hacemos. Pero de lo que no nos damos cuenta es que este consumo, conocido como consumo fantasma, por muy pequeño que parezca, al final supone un aumento en la factura de electricidad y un desgaste de los recursos naturales que fueron utilizados para llevarte la electricidad a casa.

El consumo fantasma ha representado un gasto extra para los hogares desde hace mucho tiempo. Durante estos últimos años con el avance de la tecnología, se ha visto el incremento del consumo eléctrico. El diseño de los dispositivos electrónicos traen nuevas configuraciones y aplicaciones que los mantiene siempre alertas, esto trae como consecuencia una falta de eficiencia energética mientras se encuentran en reposo.

¿Qué es el consumo fantasma?

Se denomina consumo fantasma al consumo eléctrico que ejecutan los electrodomésticos o aparatos electrónicos, mientras están sin ser utilizados o como se le llama, en standby. Sucede cuando se mantiene conectado algún aparato electrónico a la toma de corriente, ya que todos los dispositivos cuentan con un transformador para convertir la corriente alterna en continua, que adapta el voltaje a través de dos bobinas que tienen para este fin. Al dejar de utilizarlos, los equipos que se mantienen enchufados conservan activa a una de las dos bobinas en caso de que se requiera su reactivación a distancia por control remoto, o simplemente al presionar su botón de encendido.

¿Para qué sirve la etiqueta de los electrodomésticos?

Están diseñadas para indicar la eficiencia o consumo de energía de los electrodomésticos. La escala de la A a la G quedó en el pasado, ahora se puede ver A+, A++, A+++, y fueron desapareciendo las letras  E, F y G. Estas etiquetas incluyen:

  1. Fabricante.
  2. Modelo.
  3. Gama energética.
  4. Clasificación de eficiencia energética.
  5. Consumo (kWh).
  6. Capacidad (litros) y decibelios (dB).
  7. Normativa.

¿Qué electrodomésticos deben tenerla?

Es de uso obligatorio en los refrigeradores, lavadoras, secadoras, hornos eléctricos, televisores, lavavajillas y aparatos de aire acondicionado.  Esto se ha extendido hasta para los equipos más pequeños como lámparas y bombillos, ya que su uso es bastante prolongado dentro de un hogar.

Existe una métrica de consumo para cada electrodoméstico como base, y de esta manera puedes predecir el gasto de electricidad en tu hogar.

Frigorífico: 35,6%.

Televisor: 14,2%.

Lavadora: 13,8%.

Horno eléctrico: 10,3%.

Lavavajillas: 8,1%.

¿Cómo evitar el consumo fantasma?

Existen varias opciones para evitar el consumo fantasma, solo debemos tener en cuenta algunas cosas antes de adquirir tus equipos eléctricos. Debemos fijarnos en su eficiencia energética para reducir el monto total de las facturas de electricidad. Esto se hace observando la categoría de eficiencia energética, es decir la etiqueta que todos estos dispositivos deben traer por normativa. Los aparatos electrónicos o electrodomésticos que menos consumen se categorizan en la letra A, siendo los de la letra D los que más consumen energía. Hay otra modalidad que se puede apreciar en estas etiquetas, ahora le colocan varios pluses, (+), y mientras más tenga del lado de la letra, menos consumo. Así que la categoría más eficiente será la A+++.

Aunque lo más recomendable y lo lógico sería desconectar el aparato de la red eléctrica, y evitarnos por completo este consumo que no necesitamos en nuestras facturas. Si se tienen varios equipos, se puede buscar la opción de una regleta para conectarlos todos allí o los que más se puedan, a la hora de desconectar, solo se desenchufa la regleta y todos quedarían sin electricidad, simplificando el trabajo.

¿Qué hacer para reducir el consumo fantasma?

Ya que estamos informados de cómo funciona el consumo fantasma, ahora veamos qué debemos hacer para reducir dicho consumo.

Tomar en cuenta y detalladamente el consumo de nuestros electrodomésticos cuando se encuentran en reposo. Normalmente los fabricantes ofrecen esta información a los clientes, lo que podría influenciar tu decisión a la hora de adquirir el producto.

Utilizar reguladores de voltaje que protejan nuestros aparatos de los picos eléctricos que son muy frecuentes, sobre todo en países donde la electricidad es muy inestable. También se utilizan para apagar en conjunto una cantidad de aparatos que no necesitemos que estén conectados todo el tiempo.

Existen temporizadores que podemos utilizar para desconectar automáticamente aquellos dispositivos que no utilicemos durante la noche. Como por ejemplo, los calentadores de agua, las cafeteras, la televisión, etc.

Hay otras opciones que podrían ser de gran beneficio para nosotros, como lo son las regletas eléctricas con varios conectores que manejan el bajo consumo. Tienen funciones muy interesantes, ya que detectan cuando el aparato conectado deja de consumir y baja drásticamente su consumo, y proceden a apagar el resto de los periféricos. También tienen enchufes que hacen lo contrario, no se apagan nunca, y se utilizan para aquellos aparatos que no necesitamos apagar. Estas regletas inteligentes cuentan con un pequeño receptor que le permite al usuario, encender o apagar con una tecla del control remoto del dispositivo que se tenga conectado. Al momento de apagar este equipo, apaga todos los dispositivos que están asociados, esto nos favorece ya que evita el consumo fantasma de los aparatos que se tengan enchufados en esta regleta.

¿Qué ganamos con evitar el consumo fantasma de electricidad?

Derrochar energía eléctrica no es muy sabio de nuestra parte ya que no se aprovecha y se pierde para siempre.

Uno de los beneficios más importante, es la disminución del impacto medio ambiental, ya que reduciríamos nuestra huella de carbono, que es uno de nuestros compromisos con el planeta. Para ello podemos comenzar con el uso racional de la energía que consumimos, así colaboramos con las generaciones futuras y la calidad de vida que tendrán al heredar un planeta limpio y saludable.

La electricidad nos rodea en todo lo que hacemos, está presente hasta cuando dormimos y sigue cargándonos de deudas así creamos que no la estamos utilizando. Aunado al bien que le garantizamos al planeta, disminuir nuestro consumo energético, nos permitirá obtener ahorros para ser utilizados en otras cosas que resulten provechosas para nuestra familia. Al enseñar a nuestros hijos estos sencillos pasos para ahorrar, los estaremos preparando para una sociedad más equilibrada y que piense mejor sus opciones a la hora de consumir los recursos de nuestro preciado planeta.