¿Qué significará una tecnología más avanzada para el cambio climático?

¿Qué significará una tecnología más avanzada para el cambio climático?

enero 16, 2020 Desactivado Por Carolcfr

Casi la mitad de las tareas que actualmente realizan los humanos ya podrían automatizarse, incluso en los niveles actuales de tecnología. En la próxima década es probable que grandes sectores de la sociedad busquen nuevos empleos.

 

La gente lo llama la cuarta revolución industrial o «industria 4.0». La primera revolución industrial utilizó energía de vapor para mecanizar la producción. La segunda usó energía eléctrica para producir productos en masa, mientras que la tercera introdujo computadoras para automatizar la producción. La cuarta revolución está sucediendo ahora, las tecnologías disruptivas que incluyen el Internet de las cosas, la realidad virtual, la robótica y la inteligencia artificial están cambiando la forma en que interactuamos, trabajamos y vivimos. Los sistemas inteligentes altamente automatizados prometen transformar la vida de las personas e incluso cuestionar el papel de los humanos.

 

¿Qué significará todo esto para el cambio climático?

 

La respuesta es complicada. Estas innovaciones tienen el potencial de reducir significativamente las emisiones de gases de efecto invernadero y proporcionar niveles de conocimiento y datos sin precedentes para mitigar el cambio climático. Pero sin la debida consideración, la automatización en masa podría ser una mala noticia, aumentando el consumo y las emisiones.

 

Para considerar lo que la automatización en masa podría significar para nuestro impacto ambiental, analizaremos dos sectores donde el trabajo humano ya ha sido reemplazado en gran medida por la maquinaria: la agricultura y los automóviles.

 

Autos para todos

 

A principios del siglo XX, los automóviles eran un juguete para los ricos, fuera del alcance de la persona promedio. Pero eso fue antes de que Henry Ford perfeccionara el concepto de línea de ensamblaje, y rápidamente llegara a dominar casi la mitad del mercado automotriz estadounidense.

 

Antes de Ford, los automóviles eran un producto artesanal, construido individualmente a mano por equipos de artesanos expertos. Una vez que se completó un automóvil, el equipo pudo comenzar a trabajar en el siguiente. Ford reconfiguró este proceso, con múltiples estaciones trabajando en procesos de ensamblaje específicos, con cada automóvil moviéndose de un proceso de fabricación al siguiente en orden de ensamblaje.

 

Hoy en día, la fabricación de automóviles está totalmente automatizada, con equipos humanos reemplazados por trabajadores robóticos. Los robots y otras tecnologías de la industria 4.0 permiten una gestión energética más eficiente en las fábricas. Y mejores datos significan cadenas de suministro mejor administradas. Esto ha permitido a los fabricantes reducir los desechos y las emisiones en todo el ciclo de vida de productos como los automóviles, desde los metales y minerales iniciales, hasta la energía utilizada para transportar productos al mercado.

 

La agricultura tiene un gran impacto ambiental

 

Al igual que los automóviles Ford, los desarrollos en la mecanización (tractores, cosechadoras, etc.) han permitido producir más alimentos con menos mano de obra. A pesar de esto, con la población mundial y la demanda de alimentos aumentando rápidamente, la agricultura es responsable del aumento de las emisiones de gases de efecto invernadero y una enorme parte de la degradación ambiental. Es vital que encontremos formas de mejorar aún más la eficiencia y reducir las emisiones de nuestra producción de alimentos.

 

Pero, al igual que con los automóviles, la agricultura cambiará fundamentalmente con la llegada de la automatización masiva y las tecnologías inteligentes. Los robots ya están reemplazando el trabajo humano en una variedad de tareas agrícolas, desde el riego hasta el control de plagas o la cosecha. Incluso los tractores podrían eventualmente volverse autónomos. Se están construyendo granjas verticales totalmente automatizadas, maximizando el espacio y la eficiencia de producción. Estas y otras innovaciones y tecnologías emergentes, incluidos los sistemas de energía renovable fuera de la red, prometen producir alimentos de manera más eficiente, reduciendo las emisiones.

 

El «efecto rebote»

 

Estos desarrollos pueden sugerir que estos nuevos aparatos tecnológicos reducirán las emisiones y ayudarán al medio ambiente. Después de todo, los robots pueden construir automóviles y cultivar alimentos de manera más eficiente que los humanos, ¿verdad?

 

El problema es que si bien ha habido una mejora significativa en la eficiencia energética y de recursos, no ha habido una reducción absoluta en el impacto ambiental. De hecho, el impacto ambiental global usualmente está aumentando. Algunos comentaristas incluso argumentan que las mejoras en la tecnología realmente han impulsado un aumento en el consumo, un fenómeno comúnmente conocido como el «efecto rebote».

 

Con los automóviles, por ejemplo, los ahorros en eficiencia logrados por los robots han significado que más personas puedan permitirse comprar un vehículo nuevo, aumentando el número en las carreteras y las emisiones totales de nuestras vías. Incluso si muchos de estos vehículos fueron reemplazados por autos eléctricos de cero emisiones, todavía hay emisiones asociadas con la producción, eliminación y suministro de electricidad.

 

Del mismo modo, los procesos automatizados y las grandes granjas industriales han significado que se puedan producir más alimentos de manera más eficiente. Sin embargo, los alimentos más baratos y el aumento de la riqueza promedio están aumentando el consumo de alimentos de alto impacto como la carne roja, lo que probablemente tenga consecuencias significativas para el cambio climático y la biodiversidad.

 

Entonces, sí, el aumento de la automatización y las tecnologías inteligentes prometen cambios radicales en la sociedad, con el potencial de liberar a las poblaciones humanas de lo mundano. Si se maneja con cuidado, esta revolución tecnológica tiene el potencial de proporcionar un beneficio medioambiental significativo.

Por otro lado, la automatización no necesariamente generará un resultado positivo para la sostenibilidad: necesitamos administrar nuestro consumo, incluso cuando la última revolución tecnológica se avecina.